¿Quién o qué es Prof. Cumberland?

¡Bienvenido!

Me alegro de tenerte por aquí. Es muy probable que seas uno de los primeros lectores de mi modesta plataforma, y estoy muy agradecido y encantado de que me hayas encontrado.

Soy el Prof. Cumberland. Bueno, en realidad ese no es mi nombre, como seguramente ya habrás supuesto. De todas maneras, poco importa mi auténtico nombre, así como mi título autoconcedido de “Profesor”. Igual que los magos de antaño y los supervillanos, el título cumple una función meramente publicitaria para darle a la cosa algo de autoridad y misterio. La historia de cómo surge este nombre es otra historia, y será contada en otra ocasión; lo que realmente importa es quién soy y lo que he venido a hacer a esta megalópolis que es Internet.

Si hay algo que tienes que saber de mí es que llevo una vida bastante ecléctica. Antes de juntar un poco de valor y lanzarme a este proyecto, he dedicado -y todavía dedico- gran parte de mi tiempo a otras actividades que me apasionan, actividades tan variopintas como el ilusionismo o los bailes swing. Sin embargo, de lo que surge esta tienda en la que te hallas es un reciente pero muy profundo amor por la moda clásica y vintage para hombre.

Todo empezó con una crisis existencial que puso mi vida patas arriba y me hizo cuestionar, entre otras muchas cosas, mi imagen personal. Ya hacía tiempo que había sentido atracción hacia la moda clásica. Bastante tiempo, de hecho. Mi madre aún recuerda una vez que me llevaron a El Corte Inglés cuando era poco más que un renacuajo y me quedé absorto señalando la sección de trajes. Así que, hecho pedazos y haciendo caso a mi subconsciente, decidí indagar en el mundo de la moda con la esperanza de aprender a parecer un poco menos feo.

Pero créeme cuando te digo que no tuve un punto de partida muy favorable. Durante mis años mozos era conocido por vestir extraordinariamente mal: colores que no pegaban ni a oscuras, ropa nada favorecedora para mi cambiante figura de adolescente rechoncho, y un corte de pelo de pesadilla. Bendita sea la desaparición de Tuenti con las pruebas de aquella época.

Un blog tras otro, un vídeo de YouTube tras otro, un libro tras otro, fui recopilando información sobre el buen vestir. Las piezas empezaron a encajar, y lo que comenzó siendo una búsqueda superficial acabó en fascinación por la sastrería, la elegancia y lo vintage. Y es que el vestir no tiene nada de superficial.

Hay algo muy valioso en recuperar prendas del pasado, cuando la artesanía y el detallismo eran la norma. Por otro lado, hay algo de atemporal en todas las décadas del siglo XX, algo independiente de los vaivenes de la moda. Sin duda, la moda masculina fue cambiando mucho durante el siglo pasado: desde las cuidadas siluetas de los años 30 hasta los trajes enormes de los 90, pasando por los extravagantes años 70; sin embargo, siempre ha habido un término medio, un punto de encuentro, un nosequé que hace que podamos reconocer una constante de elegancia que no se perdió por el camino.

Es por esto que ahora me dedico a rebuscar entre montañas de ropa usada para encontrar prendas que transmiten ese algo atemporal, además de una historia y un carácter propio. Cada pieza de ropa posee una personalidad y comunica un mensaje diferente. Espero que encuentres en alguno de mis hallazgos algo de tu personalidad y de tu mensaje.

A pesar de esta nueva obsesión, no dejé de lado en absoluto mis otras grandes pasiones, la magia y el swing. De esta amalgama se formó la personalidad ecléctica que acabas de conocer aquí hoy, y que culminó en este sitio web. Por tanto, y para terminar, déjame decirte que no solo encontrarás artículos sobre ropa y sobre el vestir en este espacio. Si algo he aprendido durante todo este tiempo es que la estética individual es tan solo una pequeña parte del mensaje que emitimos al mundo que nos rodea, así que no voy a dejar de lado otras muchas facetas de un estilo de vida basado en la atemporalidad, la cultura, la atención a los detalles, y todo lo bueno que perdura a través de los años.

Espero que hayas conseguido leer todo este ladrillo, y de nuevo, muchísimas gracias por haberte dejado caer por aquí. Por supuesto, vuelve cuando quieras. Sería para mí un orgullo que encontrases en alguno de estos desvaríos una diminuta pieza que te enriquezca de cualquier forma.

2 comentarios en “¿Quién o qué es Prof. Cumberland?”

  1. Gran y hermoso ladrillo. Esperemos que este proyecto ayude a muchos hombres a encontrar ese trocito de sí mismo en la estética, porque la moda no es solo cosa de mujeres✌☺

  2. Antonio de Padua Díaz Sánchez

    Me gusta tu rollo de elegancia atemporal. Siempre he pensado que la moda es un camelo descomunal, puesto que la pieza que sea realmente elegante siempre es ponible, esté o no ‘de moda’. Tengo un chaquetón que fue de mi padre; hace unos años, pocos, me decían que era una antigualla fuera de tiempo (el chaquetón -yo siempre lo fui y me la pela-). El año pasado era lo más. Ya ves, la moda de los bemoles. Viva la elegancia, profesor, sí señor. Enhorabuena por la iniciativa. Espero que salga adelante y triunfes. Un abrazo.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Suscríbete al boletín de Professor Cumberland
y llévate un 15% de descuento en tu primera compra!

¡Hola!

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad